Luces y sombras en la Semana Santa malagueña

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Sol, lluvia y de nuevo sol. La Semana Santa de Málaga ha estado marcada este año por la inestabilidad del tiempo, que ha provocado el encierro apresurado de varias hermandades y la cancelación de la estación de penitencia de la Archicofradía de la Pasión. Aun así, el sabor agridulce que nos dejaron el Domingo de Ramos y el Lunes Santo fue desapareciendo a lo largo de la semana, en la que el típico terral malagueño acompañó a los distintos desfiles procesionales.

Hombres de trono de la Hermandad de Mediadora (© 2016 Alicia Martín)

Hombres de trono de la Hermandad de Mediadora (Miércoles Santo)

No solo la lluvia ha deslucido la Semana Mayor de la ciudad, también las obras del metro han perjudicado el paso de las cofradías por algunas zonas —como las difíciles maniobras de los tronos más grandes que se han visto obligados a entrar en el recorrido oficial por calle Ordóñez— y han dificultado el tránsito del público. Asimismo, la nueva Tribuna Oficial, al ser más baja, ha sido objeto de críticas por disponer de menos visibilidad.

Aunque no todos son malas noticias. Un año más, Málaga ha demostrado públicamente su devoción por Jesús Nazareno y son muchas las cofradías que nos han vuelto a dejar grandes momentos, como el nuevo recorrido de la Archicofradía del Huerto, la primera salida de la Virgen del Rocío tras su coronación o la solemnidad de las estaciones de penitencia de la Hermandad de las Penas y los Dolores de San Juan.

Nuestra Señora de la Concepción (© 2016 Alicia Martín)

Nuestra Señora de la Concepción (Domingo de Ramos)

El sol intentaba hacerse hueco entre las nubes cuando Nuestro Padre Jesús se abría paso en calle Parras a lomos de una borriquita. A pesar del cielo gris, todo apuntaba a que el viento se llevaría las nubes y el Domingo de Ramos se desarrollaría con total normalidad, pero cuando la Pollinica emprendía el camino hacia su Casa Hermandad tras el recorrido oficial, un fuerte chaparrón apresuró su regreso. Lo mismo ocurrió con Lágimas y Favores, cuya Junta de Gobierno decidió en un principio no alterar su itinerario, pero se vieron obligados a tomar el camino más corto mientras sus hombres de trono interpretaban Lágrimas de San Juan.

A primera hora de la tarde, las cofradías de Humildad y Paciencia, Ecce Homo (Humildad) y Dulce Nombre decidieron salir con la mala fortuna de que, aunque los partes meteorológicos indicaban que en las horas posteriores la probabilidad de lluvia desaparecería, les sorprendió un aguacero que les obligó a dar media vuelta. Siempre que la lluvia hace acto de presencia en estos casos, las hermandades corren el riesgo de dañar sus enseres, pero especialmente delicado era el caso del Ecce Homo, cuya talla está recién restaurada por Miñarro, quien había dado órdenes expresas a la cofradía de que no podía caerle ni una gota. Es por ello que, a pesar de encontrarse a escasos minutos de su sede canónica, la talla del Cristo fue cubierta con un chubasquero, que incluía una capucha para el rostro del Señor.

Caso contrario fue el de Huerto, Salutación, Salud y Prendimiento que, gracias a retrasar sus salidas 30 minutos, pudieron realizar sus estaciones de penitencia sin ningún impedimento. Destacó especialmente la Archicofradía del Huerto, que realizó uno de sus mejores desfiles procesionales de los últimos años y ganó mucho subiendo por primera vez la rampa de la Aurora. La Salutación volvió a realizar con solemnidad su estación de penitencia en la Catedral y a pesar de llevar más de siete horas en la calle, la Hermandad de la Salud —que celebra este año el XXV aniversario de la bendición de su Cristo— brilló más que nunca en el Puente de la Aurora con el trono de su titular cristífero dorado al completo, al igual que lo hizo el Prendimiento en Capuchinos con los nuevos arbotantes del Gran Perdón.

Santísimo Cristo de la Crucifixión (© 2016 Alicia Martín)

Santísimo Cristo de la Crucifixión (Lunes Santo)

La jornada del Lunes Santo comenzó con la mirada al cielo, que no auguraba nada bueno. Pese a ello, Crucifixión emprendió su camino desde El Ejido pasadas las tres de la tarde y cuando ya estaba por Carretería le sorprendió la lluvia, obligando al cortejo a volver a su barrio. El titular cristífero de la hermandad no fue cubierto y aunque se le echó un plástico al manto de la Virgen, el terciopelo se mostró visiblemente mojado en su encierro. La decisión más sorprendente fue la de la cofradía de Gitanos, que puso ambos tronos en la calle mientras la lluvia arreciaba y sus hermanos decidieron continuar, cubriendo a sus titulares con plásticos, logrando completar su estación de penitencia.

La Archicofradía de la Pasión, tras retrasar unos minutos su salida procesional, decidió cancelarla y evitar que la lluvia estropeara todos los enseres que pone en las calles malagueñas cada Lunes Santo. Por el contrario, Dolores del Puente, Estudiantes y Cautivo, cuyas salidas estaban previstas para más tarde, pudieron procesionar por Málaga ante miles de devotos.

Manto de flores de María Santísima de las Penas (© 2016 Alicia Martín)

Manto de flores de María Santísima de las Penas (Martes Santo)

Aunque los cofrades continuaban sin quitarle ojo a los partes meteorológicos, el Martes Santo malagueño pudo vivirse en su plenitud. Como cada año, el barrio de la Victoria se engalanó para acoger con fe y devoción a los Sagrados Titulares del Rescate y el Rocío. La primera sufrió un percance en la Tribuna de los Pobres, cuando una de las marchas interpretadas por la Agrupación Musical San Lorenzo Mártir fue interrumpida por una Saeta cantada con micrófono desde la Federación Malagueña de Peñas. Por otro lado, la segunda vivió una jornada histórica, ya que era la primera Semana Santa tras la coronación de su titular mariana y miles de fieles se agolpaban en cada esquina para contemplarla.

En la céntrica plaza de Camas, el cortejo de la Hermandad de las Penas desfiló de forma solemne y rigurosa, cumpliendo en todo momento las órdenes de los mayordomos. El manto de su Virgen, que esta vez cambió las tradicionales flores blancas por claveles rosas, lucía un sol en el centro con el lema “Charitas” en alusión al Año de la Misericordia. Al caer la noche, Nuestro Padre Jesús de la Humillación fue muy ovacionado en su subida por la rampa de la Aurora, y tanto Nueva Esperanza como la Sentencia culminaron sus estaciones de penitencia de forma impecable.

El Miércoles Santo se caracterizó por los contrastes. Por un lado, la sencillez y la solemnidad de Mediadora y Salesianos engrandecieron a sus titulares en el interior de la Catedral, mientras los característicos tronos de Fusionadas se adueñaban de las calles más céntricas. Y por otro lado, un elegante Jesús de la Puente del Cedrón acompañaba al impresionante trono de la Virgen de la Paloma que intentaba hacerse hueco entre los árboles de la Alameda y la titular mariana de la Sangre estrenaba su nuevo manto con bordado de realce.

En esta ocasión, Nuestro Padre Jesús El Rico liberó a una joven reclusa que había sido condenada a dos años y dieciséis días por un robo con violencia. Cerca de la medianoche, la sobriedad invadió el centro con el cortejo de Expiración.

Sagrada Cena Sacramental de Nuestro Señor Jesucristo (© 2016 Alicia Martín)

Sagrada Cena Sacramental de Nuestro Señor Jesucristo (Jueves Santo)

El ambiente sobrio continuó el Jueves Santo con Santa Cruz, que al igual que Vera+Cruz, transcurrió por las calles malagueñas con una discreción absoluta. El aroma a incienso y uvas lo puso Viñeros, una cofradía con 400 años de historia, que volvió a demostrar la devoción por sus titulares y procesionó de forma impecable con el acompañamiento musical de San Lorenzo Mártir, la agrupación creada en la hermandad que cada día se hace más grande. Otra de las primeras en recogerse fue la Sagrada Cena, que salió de la plaza Arriola hacia Atarazanas a un paso corto y delicado y que, como cada año, tuvo que hacerse hueco a su regreso entre una abarrotada calle Carretería que esperaba ansiosa a la Legión.

La noche fue para las cofradías percheleras: Mena —que en el próximo verano coronará canónicamente a su Virgen—, Misericordia, Zamarrilla y Esperanza. Todas ellas acompañadas por una gran cantidad de fieles, aunque de nuevo volvió a darse una imagen lamentable cuando la gente se tiró al suelo a recoger el romero antes de que fuera pisado por la Virgen.

Nazareno del Santísimo Cristo del Amor (© 2016 Alicia Martín)

Nazareno del Santísimo Cristo del Amor (Viernes Santo)

Y llegó el Viernes Santo. Un día de sobriedad, tristeza y fe, pero nada frío. Dolores de San Juan, Monte Calvario y Descendimiento realizaron su rigurosa estación de penitencia en la Catedral, mientras que el viento cálido de poniente ondeaba las características capas de los nazarenos del Amor y la Caridad, y mecía al Cristo del Santo Traslado.

Las calles enmudecieron con el paso las hermandades de Piedad, Santo Sepulcro y la Orden Tercera de Siervos de María Santísima de los Dolores (Servitas), que puso fin al viernes.

Como es habitual, el Santísimo Cristo Resucitado y María Santísima Reina de los Cielos, titulares de la Agrupación de Cofradías, pusieron el punto final a la Semana Santa 2016 en un Domingo de Resurrección, retransmitido únicamente en PTV. Con la representación de los nazarenos de todas las cofradías agrupadas, la presencia de sus hermanos mayores —un tanto revueltos en cada parada— y algunos penitentes con velas, el Resucitado se adentró en calle Nueva por Especería (desde la plaza de la Constitución) a los sones de la marcha Presentación. La Reina de los Cielos, que fue la encargada de cerrar el recorrido oficial, estrenó un manto realizado en tisú de plata liso, obra de Alicia Vallejo.

Una Semana Santa con sus luces y sus sombras, sus errores y sus aciertos, que debe servir para aprender y mejorar, tanto el interior de las cofradías como los factores externos que intervienen en el mundo cofrade, de cara a los próximos actos de devoción popular.

About Author

Malagueña y culé. Cofrade desde la cuna. Enemiga de la hipocresía. De pequeña jugaba a hacer periódicos, ahora soy periodista. Defensora de la ficción española y fiel amante de la novela histórica. La música en directo y el teatro me dan la vida.

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